La Senda del Viento

La senda de la vida, de ti y de todo aquello que acontece ahí dentro…

El cuento de la cebolla

Había una vez un huerto lleno de hortalizas, árboles y frutales, y toda clase de plantas. Como todos los huertos tenía mucha frescura y agrado. Por eso daba gusto sentarse a la sombra de cualquier árbol a contemplar todo aquel verdor y escuchar el canto de los pájaros. De pronto, un buen día, empezaron a nacer unas cebollas centelleantes, como el color de una mirada o el color de una sonrisa o el color de un bonito recuerdo.

Después de algunas investigaciones sobre la causa de ese resplandor, resultó que cada cebolla tenía dentro, en el corazón, una piedra preciosa. Ésta tenía un topacio, la otra una aguamarina, aquélla una esmeralda…
¡Una maravilla! Por alguna incomprensible razón, se empezó a decir que aquello era peligroso, intolerable, inadecuado y vergonzoso…

Total, que las bellísimas cebollas tuvieron que esconder sus piedras preciosas en capas y capas cada vez más oscuras y feas, para disimular cómo eran por dentro, hasta que empezaron a convertirse en unas cebollas de lo más vulgar. Pasó entonces por allí un sabio al que le gustaba sentarse a la sombra de los árboles del huerto y que, sabía tanto, que entendía hasta el lenguaje de las cebollas, y empezó a preguntar una por una:

-¿Por qué no eres como eres por dentro ?

Y ellas iban respondiendo:

-Me obligaron a ser así.

-Me fueron poniendo capas…

-Incluso me puse algunas para que no dijeran…

Algunas tenían hasta diez capas y casi no se acordaban de por qué se pusieron las primeras.

Al final, el sabio se puso a llorar; y, cuando la gente le vio llorando pensó que llorar ante las cebollas era propio de personas inteligentes: Por eso, aún hoy, todos siguen llorando cuando una cebolla nos abre el corazón.

 

La teoría del segundo de valor

La palabra valor se refiere a “valentía”. Lo aplico siempre que algo me da miedo, o apuro, o vergüenza. Sólo hace falta un único segundito de valor, el segundo en el que decides empezar.

¿No sabes si llamar a esa chica que te gusta? sólo necesitas el segundito que requiere darle a la tecla de llamada… una vez presionada… no hay vuelta atrás… te tienes que enfrentar a ello.

¿Te da vergüenza subir al escenario?, sólo necesitas un segundo de valor para subir… una vez arriba tendrás que hacer algo, ¿no?.

¿Te da reparo enviar ese email tan personal?, sólo necesitas el segundo que te lleva darle al botón de enviar y ya está hecho!!!! no era tan difícil, ¿no?.

¿Quieres dejar de pensar en esa persona que te hace tanto daño? con un único segundo borras su teléfono y ya no sabrás si está conectado a las 3 de la mañana o ya no pensarás más si le escribes un mensaje porque… ya no puedes.

¿Quieres decirle a ella que ya no sois pareja? en un segundo dirás “no quiero más” y desde ahí, no tienes más remedio que explicarlo.

A mi me funciona desde hace muchos años, y lo uso para todo, lo tonto y lo menos tonto, es mi manera de enfrentarme a las cosas de frente total, no de lado.

Un segundito es insignificante, dale que dale!!! SÓLO UN SEGUNDO!!!!

Loreto González.

2014-07-01 07.19.46

La senda de ti…

Donde las calles no tienen nombre
donde los caminos no llegan a ningún sitio.

Cuando el instante no sucede
y tu mundo se enmaraña,
los segundos te atrapan
y tu mirada se pierde.

Cuando amargo es el sabor que queda en tu boca
y te ves inmerso en ese momento
en el que quieres hacer algo
sin saber cómo ni cuando.

Te encuentras casi al final
pero… quizás donde todo empieza!
y algo nuevo resurge en ti
algo brillante resplandece en tu cielo.

Recoge tu equipaje que partimos…
que partimos… hacia la senda del viento…

¿Me acompañas?

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